Los solteros de birabent

Jump to. Sections of this page. Accessibility Help. Email or Phone Password Forgot account? Sign Up. Log In.

ZonaN Noviembre by Listín Diario - Issuu

Marihuana Elena Cros y la Lic. Madrugada Ramírez, quienes se ocuparon también de la selección e investigación del mobiliario a usar; el Lic. Alberto E. Díaz, Sarah E. La corrección de todo el trabajo fue labor de Sarah E. Moreno y Alberto E. Díaz, quien a su vez, es autor de la introducción y del prólogo; el texto de la fachada y la contraportada pertenece a la Dra.

Faro del Suroeste

La profundidad de su pluma, su enseñanzas del baloncesto y una insólita aforo para explorar terrenos inéditos hacen que nadie quede indiferente ante sus textos. Desde New York, a través de El Punto G, podemos seguir algunas de sus poco comunes reflexiones personales. En el baloncesto hubo siempre jugadores a los que el repentino, como improvisado encendido de pequeños, a veces invisibles y hasta retorcidos artificios en mitad del juego saldaban con sospechosa frecuencia a su favor. O cómo sumergir el baloncesto, también, en una sucesión de altercados de los que salir casi continuamente victorioso. Ya afuera en un rebote, un balón elocuente, una colisión de espacios o la rifa de una falta, estos jugadores parecían encerrar algo que marcaba continuamente sus cartas sin visos de trampa. Primero astutos. Luego jugadores. Para unos, control del juego. Para ellos tiempo de razonamiento.

Las mujeres más famosas de la historia - Maria Eloisa Alvarez del Real

Catalina II la Grande 1. Hatshesupt En el invierno de a el egiptólogo Dr. Winlock también halló gran abundancia de fragmentos de estatuas, estatuillas y efigies de Hatshesupt. Habían sido dañadas y mutiladas, como si una enfurecimiento destructora las hubiera utilizado a forma de víctimas para mitigar su alergia. Uno de sus relieves nos cuenta la concepción de la reina. Al faraón, Tutmosis I, esposo de Ahmes y padre de Hatshesupt, no le molestaba que su hija se vanagloriara de tan divina prosapia, ya que como faraón se movía entre el mundo divino y el humano. Cuando engendraba en la reina, era dios; cuando engendraba en otra de sus esposas o concubinas, era hombre, ya faraón.

Sin comentario

Dirigir un comentario